La leyenda del pehuén narra cómo el pueblo pehuenche aprendió a comer los piñones del árbol araucaria gracias a la ayuda de un anciano que resultó ser el dios Nguenechen. Un joven pehuenche fue guiado por un anciano desconocido hacia los árboles pehuén, donde aprendió que los piñones se pueden comer después de hervirlos o tostarlos. Esto salvó al pueblo pehuenche de morir de hambre durante un crudo invierno.