Carr y Vargas Llosa argumentan que el uso excesivo de Internet puede disminuir nuestra capacidad de atención y lectura profunda. Internet proporciona mucha información fácilmente, pero esto puede reemplazar otras formas de aprendizaje que requieren más esfuerzo mental como la lectura de libros. Los maestros deben guiar a los estudiantes en el uso apropiado de la tecnología para que apoye el aprendizaje sin reemplazar habilidades importantes.