El documento describe la relación entre vocación, carisma y gracia divina según San Pablo. Explica que la vocación y el carisma de un fundador se transmiten a sus discípulos para que lo vivan, custodien y desarrollen en sintonía con la Iglesia. También destaca que el carisma transforma a la persona del fundador para una misión eclesial y implica a otros en el mismo proyecto divino para la edificación de la Iglesia.