El documento explora la gestión pública de la cultura en la era digital, destacando la transición de paradigmas culturales hacia modelos que promueven la economía social y el derecho cultural. Se discuten las tensiones entre la empresarialización de la cultura y la autogestión, así como la necesidad de reformar las políticas de derechos de autor para garantizar el acceso equitativo a los bienes culturales. Finalmente, se enfatiza la importancia de la cultura libre como un medio para democratizar la creación y difusión cultural en la sociedad.