El documento resume el análisis financiero de la Universidad de Santiago de Chile entre 2006 y 2011. Resalta que la universidad tenía problemas de liquidez para pagar sus obligaciones a corto plazo y analiza su estructura financiera durante ese período. También cubre reuniones sobre la situación financiera con autoridades universitarias y concluye que la insuficiente financiación estatal histórica y malas decisiones contribuyeron al problema, y que los estudiantes deberían fiscalizar más de cerca la toma de decisiones.