La identidad cultural se construye a través de la interacción con otros y el reconocimiento de los patrones culturales de una comunidad, como las tradiciones y costumbres. Se desarrolla primero en la familia y luego en otros espacios sociales como la escuela o el trabajo. Tiene componentes cognitivo, afectivo y de comportamiento, que implican conocer, valorar y actuar de acuerdo a la cultura de origen. Conocer el pasado cultural de un pueblo es fundamental para generar sentimientos de pertenencia e identificación con ese grupo.