Julia Alice Vasilache 2ºA
CAPÍTULO II
«FEZ»
Ya habíamos llegado a Fez,
fue un largo viaje y ahora
tocaba empezar de cero.
El primer día en la madraza estuve muy nervioso, no
conocía a nadie pero poco a poco fui conociendo a
muchos niños y ya no estaba solo.
Tuve muchos amigos y me lo pasaba muy bien con
ellos.
Un día, mientras estaba sentado en un banco, se
acercó una chica y me preguntó si se podía sentar a
mi lado y le dije que sí. Estuvimos hablado un buen
rato. Se llamaba Delia, era de piel oscura, pelo negro
y ojos verdes. Era hermosa. Nos hicimos buenos
amigos.
Mi vida era muy rutinaria: iba a la
madraza, luego ayudaba a mi padre
a cultivar el arroz o a mi madre a
pintar los jarrones y después salía a
dar un paseo con Delia.
A los 16 años le pedí a Delia que se casase conmigo y nos mudamos
al centro de la ciudad. Vivíamos al lado del zoco. Todas las mañanas
dábamos una vuelta por el mercado o vendíamos las vasijas y
jarrones que hacía Delia en su tiempo libre. Cuando cumplí los 18
años fui a estudiar a Al-Karaouine y dos años después obtuve el
título de faqih. Estuve trabajando unos meses en un maristán,
ayudando a los enfermos y durante ese tiempo, nació mi hijo
Hassan.
Mi trabajo como faqih no iba muy bien así que decidí hacer una
ruta caravanera con mi tío y dedicarme al comercio.
Viajé a Magreb, Kano y a Tombuctú, donde comprábamos y
vendíamos objetos de madera y metal y productos agrícolas como
naranjas y limones. También tuve mucho éxito en otras ciudades
del Oeste de África, donde adquirí muchos conocimientos de
muchas culturas y tradiciones y obtuve muchas riquezas para mí y
para mi familia.
Durante unos años vivimos como
reyes pero poco a poco el dinero se
nos fue acabando y allí no había
trabajo. Decidimos irnos al Cairo.
CAPITULO III
«EL CAIRO»
Mi familia y yo llegamos al Cairo hacia
el año 1513. Era una gran ciudad. Nos
instalamos en una pequeña vivienda
cerca del río Nilo.
Un día cuando estábamos apunto de ir a dormir, alguien llamó a
la puerta. Era un anciano bastante humilde.

-¿Es usted Hasan bin Muhammad?- me preguntó.
-Si, ¿qué desea?
-El sultán me ha mandado comunicarle de que desea verle de
inmediato.
No sabía porque el sultán quería verme, estaba un poco
asustado.
Acompañé a aquel hombre hasta las puertas de palacio y fui
ante el sultán.
-¿Hasan bin Muhammad?- preguntó el sultán
-Si, señor. ¿Sucede algo?
-Si, me han informado de que has traficado con café
ilegalmente, ¿es cierto?
- No, señor. Yo jamás he comerciado con café, y menos
ilegalmente. Yo lo único que quiero es el bien para mi familia.
Me considero un hombre bastante honrado : he estudiado en AlKaraouine y tengo el título de faqih, he viajado a muchos lugares
y he adquirido grandes conocimientos de distintas lenguas,
culturas y tradiciones de muchas zonas de África. Yo no haría
nada que estropee mi reputación.
-¿En Al-Karaouine? ¿Grandes conocimientos? – preguntó
asombrado- Cuéntame mas…
Estuvimos un buen rato hablando, le conté como llegué a Fez,
como fue mi vida y todos mis viajes y aventuras.
-Hasan- me interrumpió-¿te gustaría ser mi embajador e
ir a Estambul a negociar con el sultán del Imperio
Otomano, Solimán el Magnífico, para que no conquiste El
Cairo? Necesito a alguien astuto y con grandes
conocimientos como tú. A cambio te daré una buena
recompensa.
-Sería un honor, señor. Cuente conmigo.
Al día siguiente ya estaba listo para viajar a Estambul,
no llevaba mucho tiempo en El Cairo y ya tenía que
irme pero era una oportunidad única y además
necesitaba el dinero para poder mantener a mi
familia.
Subí a una gran barca junto a otros hombres y
comenzamos nuestro viaje.
Íbamos atravesando el Mediterráneo. De repente
cayeron a la barca flechas en llamas y al poco tiempo
la barca empezó a arder. Se acercó un gran barco de
navegantes cristianos y nos obligaron a subir y a
abandonar nuestra misión. Vimos como otros barcos
otomanos iban en dirección contraria, hacia El Cairo,
seguramente para conquistarlo. Estaba muy
preocupado por mi esposa y por mi hijo, no sabía si
volvería a verles.
Nosotros íbamos hacia Roma.
CAPÍTULO IV
«ROMA»
Cuando llegamos a Roma nos llevaron a una especie de mercado. Pero
allí no vendían productos ni objetos, sino personas. Vi como los nobles y
los ricos compraban a mis compañeros y los convertían en sus esclavos.
Tres días después, se acercó un hombre bastante rico al mercado ,
parecía ser de la Iglesia, y estuvo hablando con el vigilante. Un rato
después, sacó una bolsa llena de dinero y se la dio al vigilante, que la
guardó rápidamente en su bolsillo. El vigilante se dio la vuelta, vino
hacia mí, me cogió del brazo, me llevó hacia aquel hombre y me fui con
él.
Aquel hombre me llevó ante el Papa León X. No me lo
podía creer. Poco después el hombre se fue y me dejó solo
con el Papa.
-¿Hasan bin Muhammad?- me preguntó.
Yo asentí.
Me dio ropa limpia y me llevó a una pequeña habitación
para que descasase.
Unos días después, el Papa hizo que me pusiera una túnica blanca y me llevó a
la Iglesia. Estaba llena de gente, había miles de personas que me miraban
fijamente. Yo no entendía nada, todo eso era nuevo para mí.
Nos pusimos al frente de toda esa gente y me hizo arrodillarme ante él.
Dijo unas palabras en su idioma y empezó a derramar agua sobre mi cabeza. Yo
estaba muy confuso y no sabía que hacer. Cuando me levanté, el Papa me miró
y me llamó «Giovanni Leone di Medici».
Entonces fue cuando me di cuenta de que ya no era Hasan, sino que desde
entonces sería Leone, León el Africano. Ya no era musulmán, el Papa me había
bautizado al Cristianismo.
Poco a poco fui aprendiendo italiano. El Papa no me trataba como a
un esclavo, como yo pensaba que lo haría, sino que me enseñaba
cosas y a la vez yo le contaba como era la vida en África. Me pidió
que hiciera un compendio donde expusiera todo lo que sabía de las
tradiciones, lugares y culturas de África y tuvo bastante éxito. La
gente me respetaba y admiraba mi sabiduría. La vida en Italia era
mucho mas lujosa que en África, pero aún me faltaba algo.
En 1521, el Papa León X murió y en su lugar, el Papa Adriano VI
dirigió el papado, pero solo durante un año.
Tras la muerte del Papa me tocó vivir solo, en
una pequeña casa al lado de la Iglesia. Pero dos
años después, cuando el Papa Clemente VII
estaba al mando, conseguí traer a mi familia a
Roma, hacía más de cinco años que no les veía.
Durante esa época, la Iglesia Católica romana
tenía muchos desacuerdos, muchos súbditos
querían escapar del control religioso y profesar
la religión que quisiesen, sin que el emperador
lo pudiese impedir.
En 1527 empezó una gran disputa. Francia, Florencia,
Venecia y el papa Clemente VII estaban en contra de los de
Habsburgo. Carlos I de España respondió enviando las
tropas imperiales al Papa y a los que le apoyaban. Así fue
como empezó el gran Saqueo de Roma.
El 6 de mayo de 1527, miles de soldados dirigidos por
Carlos I destrozaban todo lo que pillaban y mataba a
cualquiera que se pusiese en su camino.
No podíamos aguantar más y nos fuimos de
allí. Llegamos a Bolonia, donde tocaba
empezar de nuevo.
Seguramente ya he visto medio
mundo y aún me queda por descubrir
más lugares, aprender muchas más
cosas y vivir más travesías. No he
tenido nunca una casa fija, no soy ni
de África, ni de Arabia ni de Europa.
Toda mi vida me la he pasado viajando
y huyendo a mejores lugares,
conociendo nuevas personas, culturas
y religiones.
Presentación León el Africano-Iulia Vasilache

Presentación León el Africano-Iulia Vasilache

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  • 9.
    Ya habíamos llegadoa Fez, fue un largo viaje y ahora tocaba empezar de cero.
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    El primer díaen la madraza estuve muy nervioso, no conocía a nadie pero poco a poco fui conociendo a muchos niños y ya no estaba solo. Tuve muchos amigos y me lo pasaba muy bien con ellos.
  • 11.
    Un día, mientrasestaba sentado en un banco, se acercó una chica y me preguntó si se podía sentar a mi lado y le dije que sí. Estuvimos hablado un buen rato. Se llamaba Delia, era de piel oscura, pelo negro y ojos verdes. Era hermosa. Nos hicimos buenos amigos.
  • 12.
    Mi vida eramuy rutinaria: iba a la madraza, luego ayudaba a mi padre a cultivar el arroz o a mi madre a pintar los jarrones y después salía a dar un paseo con Delia.
  • 13.
    A los 16años le pedí a Delia que se casase conmigo y nos mudamos al centro de la ciudad. Vivíamos al lado del zoco. Todas las mañanas dábamos una vuelta por el mercado o vendíamos las vasijas y jarrones que hacía Delia en su tiempo libre. Cuando cumplí los 18 años fui a estudiar a Al-Karaouine y dos años después obtuve el título de faqih. Estuve trabajando unos meses en un maristán, ayudando a los enfermos y durante ese tiempo, nació mi hijo Hassan.
  • 14.
    Mi trabajo comofaqih no iba muy bien así que decidí hacer una ruta caravanera con mi tío y dedicarme al comercio. Viajé a Magreb, Kano y a Tombuctú, donde comprábamos y vendíamos objetos de madera y metal y productos agrícolas como naranjas y limones. También tuve mucho éxito en otras ciudades del Oeste de África, donde adquirí muchos conocimientos de muchas culturas y tradiciones y obtuve muchas riquezas para mí y para mi familia.
  • 15.
    Durante unos añosvivimos como reyes pero poco a poco el dinero se nos fue acabando y allí no había trabajo. Decidimos irnos al Cairo.
  • 16.
  • 17.
    Mi familia yyo llegamos al Cairo hacia el año 1513. Era una gran ciudad. Nos instalamos en una pequeña vivienda cerca del río Nilo.
  • 18.
    Un día cuandoestábamos apunto de ir a dormir, alguien llamó a la puerta. Era un anciano bastante humilde. -¿Es usted Hasan bin Muhammad?- me preguntó. -Si, ¿qué desea? -El sultán me ha mandado comunicarle de que desea verle de inmediato. No sabía porque el sultán quería verme, estaba un poco asustado. Acompañé a aquel hombre hasta las puertas de palacio y fui ante el sultán.
  • 19.
    -¿Hasan bin Muhammad?-preguntó el sultán -Si, señor. ¿Sucede algo? -Si, me han informado de que has traficado con café ilegalmente, ¿es cierto? - No, señor. Yo jamás he comerciado con café, y menos ilegalmente. Yo lo único que quiero es el bien para mi familia. Me considero un hombre bastante honrado : he estudiado en AlKaraouine y tengo el título de faqih, he viajado a muchos lugares y he adquirido grandes conocimientos de distintas lenguas, culturas y tradiciones de muchas zonas de África. Yo no haría nada que estropee mi reputación. -¿En Al-Karaouine? ¿Grandes conocimientos? – preguntó asombrado- Cuéntame mas… Estuvimos un buen rato hablando, le conté como llegué a Fez, como fue mi vida y todos mis viajes y aventuras.
  • 20.
    -Hasan- me interrumpió-¿tegustaría ser mi embajador e ir a Estambul a negociar con el sultán del Imperio Otomano, Solimán el Magnífico, para que no conquiste El Cairo? Necesito a alguien astuto y con grandes conocimientos como tú. A cambio te daré una buena recompensa. -Sería un honor, señor. Cuente conmigo.
  • 21.
    Al día siguienteya estaba listo para viajar a Estambul, no llevaba mucho tiempo en El Cairo y ya tenía que irme pero era una oportunidad única y además necesitaba el dinero para poder mantener a mi familia. Subí a una gran barca junto a otros hombres y comenzamos nuestro viaje. Íbamos atravesando el Mediterráneo. De repente cayeron a la barca flechas en llamas y al poco tiempo la barca empezó a arder. Se acercó un gran barco de navegantes cristianos y nos obligaron a subir y a abandonar nuestra misión. Vimos como otros barcos otomanos iban en dirección contraria, hacia El Cairo, seguramente para conquistarlo. Estaba muy preocupado por mi esposa y por mi hijo, no sabía si volvería a verles. Nosotros íbamos hacia Roma.
  • 22.
  • 23.
    Cuando llegamos aRoma nos llevaron a una especie de mercado. Pero allí no vendían productos ni objetos, sino personas. Vi como los nobles y los ricos compraban a mis compañeros y los convertían en sus esclavos. Tres días después, se acercó un hombre bastante rico al mercado , parecía ser de la Iglesia, y estuvo hablando con el vigilante. Un rato después, sacó una bolsa llena de dinero y se la dio al vigilante, que la guardó rápidamente en su bolsillo. El vigilante se dio la vuelta, vino hacia mí, me cogió del brazo, me llevó hacia aquel hombre y me fui con él.
  • 24.
    Aquel hombre mellevó ante el Papa León X. No me lo podía creer. Poco después el hombre se fue y me dejó solo con el Papa. -¿Hasan bin Muhammad?- me preguntó. Yo asentí. Me dio ropa limpia y me llevó a una pequeña habitación para que descasase.
  • 25.
    Unos días después,el Papa hizo que me pusiera una túnica blanca y me llevó a la Iglesia. Estaba llena de gente, había miles de personas que me miraban fijamente. Yo no entendía nada, todo eso era nuevo para mí. Nos pusimos al frente de toda esa gente y me hizo arrodillarme ante él. Dijo unas palabras en su idioma y empezó a derramar agua sobre mi cabeza. Yo estaba muy confuso y no sabía que hacer. Cuando me levanté, el Papa me miró y me llamó «Giovanni Leone di Medici». Entonces fue cuando me di cuenta de que ya no era Hasan, sino que desde entonces sería Leone, León el Africano. Ya no era musulmán, el Papa me había bautizado al Cristianismo.
  • 26.
    Poco a pocofui aprendiendo italiano. El Papa no me trataba como a un esclavo, como yo pensaba que lo haría, sino que me enseñaba cosas y a la vez yo le contaba como era la vida en África. Me pidió que hiciera un compendio donde expusiera todo lo que sabía de las tradiciones, lugares y culturas de África y tuvo bastante éxito. La gente me respetaba y admiraba mi sabiduría. La vida en Italia era mucho mas lujosa que en África, pero aún me faltaba algo. En 1521, el Papa León X murió y en su lugar, el Papa Adriano VI dirigió el papado, pero solo durante un año.
  • 27.
    Tras la muertedel Papa me tocó vivir solo, en una pequeña casa al lado de la Iglesia. Pero dos años después, cuando el Papa Clemente VII estaba al mando, conseguí traer a mi familia a Roma, hacía más de cinco años que no les veía. Durante esa época, la Iglesia Católica romana tenía muchos desacuerdos, muchos súbditos querían escapar del control religioso y profesar la religión que quisiesen, sin que el emperador lo pudiese impedir.
  • 28.
    En 1527 empezóuna gran disputa. Francia, Florencia, Venecia y el papa Clemente VII estaban en contra de los de Habsburgo. Carlos I de España respondió enviando las tropas imperiales al Papa y a los que le apoyaban. Así fue como empezó el gran Saqueo de Roma. El 6 de mayo de 1527, miles de soldados dirigidos por Carlos I destrozaban todo lo que pillaban y mataba a cualquiera que se pusiese en su camino.
  • 29.
    No podíamos aguantarmás y nos fuimos de allí. Llegamos a Bolonia, donde tocaba empezar de nuevo.
  • 30.
    Seguramente ya hevisto medio mundo y aún me queda por descubrir más lugares, aprender muchas más cosas y vivir más travesías. No he tenido nunca una casa fija, no soy ni de África, ni de Arabia ni de Europa. Toda mi vida me la he pasado viajando y huyendo a mejores lugares, conociendo nuevas personas, culturas y religiones.