Un joven marido partió a la guerra, dejando sola a su esposa. Un viejo del pueblo se enamoró de ella y la mató cuando lo rechazó. Cuando el marido regresó, mató al viejo. El lugar quedó maldito hasta que un peregrino sugirió usar agua bendita, lo que hizo que cayera un rayo y brotara un manantial donde hoy está la Fuente de Cella.