Los aditivos alimentarios, naturales o sintéticos, son sustancias que se añaden durante la producción o consumo de alimentos para preservarlos o mejorar sus propiedades. Estos incluyen conservadores, saborizantes y otros que cumplen diversas funciones tecnológicas, y su uso está regulado para evitar enmascarar defectos o engañar sobre la composición del alimento. Organismos como la FDA y la Unión Europea establecen normativas y límites sobre su ingesta diaria para garantizar la salud del consumidor.