El documento describe la crisis del Imperio Romano en el siglo III y su posterior división en 395 por el emperador Teodosio en el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente. Explica las principales características de ambos imperios tras la división y cómo el Imperio Bizantino tuvo una mayor longevidad que el Imperio Romano de Occidente, desarrollándose entre ambos una doble influencia cultural y política.