La señora Eneida demandó a su hijo para reclamar la propiedad de la casa donde vivía desde 1970. Sin embargo, en 2007 el hijo compró legalmente la casa con un crédito hipotecario. A pesar de que la señora reconoció al hijo como el dueño, demandó para adquirir la propiedad a través de la prescripción extraordinaria. Dos sentencias fallaron a favor del hijo, ya que la señora no cumplía los requisitos legales. Finalmente, la señora acordó entregar la casa de forma pacífica.