La transformación del acero genera grandes cantidades de desechos sólidos, líquidos y gaseosos que contaminan la tierra, el agua y el aire si no son manejados adecuadamente. Los procesos como la extracción del hierro, la fundición y la manufactura del acero producen emisiones atmosféricas y efluentes líquidos contaminantes. Se requieren nuevas tecnologías y mejoras en los procesos industriales para reducir la contaminación ambiental causada durante la fabricación del acero.