El documento describe la persecución del movimiento nazareno por parte de líderes judíos como los fariseos y saduceos tras la resurrección de Jesús, destacando la figura de Saulo como su principal perseguidor. Los nazarenos, que interpretaban a Jesús como el verdadero mesías, fueron rechazados por parte del judaísmo tradicional, que consideraba peligrosa su enseñanza. Saulo, en su celo religioso, se dedicó a perseguir a los seguidores de Jesús, llevando incluso a la muerte a Esteban, un destacado líder de los nazarenos.