El documento describe las tradiciones y costumbres del Día de Muertos en México, explicando que se originó hace 3000 años con las culturas prehispánicas y católicas. Explica que el pan de muerto es una delicia dedicada a los difuntos, y que aunque la tradición no se está perdiendo, se han infiltrado elementos ajenos como las calabazas y murciélagos de Halloween. Finalmente, enfatiza la importancia de rescatar las tradiciones mexicanas más allá de su comercialización.