La realidad global actual incluye muchos problemas como guerras, injusticia social, enfermedades y desastres ecológicos que nos preocupan. Estos problemas persisten porque como sociedad carecemos de valores profundos como el amor, la paz y la solidaridad. El problema subyacente es espiritual y moral en lugar de político, económico o social, y requiere un enfoque en la oración y meditación para encontrar a Dios y a nosotros mismos.