El documento describe la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén el Domingo de Ramos. Los discípulos trajeron un borrico y un pollino para que Jesús montara en ellos, y la multitud alfombraba el camino con sus mantos y ramas de árboles. La gente aclamaba a Jesús como el Hijo de David y bendito por el Señor. Al entrar a la ciudad, la gente preguntaba quién era Jesús, a lo que la multitud respondía que era el profeta de Nazaret de Galilea.