La resolución aprueba un reglamento para regular los centros educativos promovidos conjuntamente por la Iglesia Católica y el Estado Peruano. El reglamento establece que estos centros brindarán una educación basada en los principios cristianos y en el magisterio de la Iglesia, además de orientar el desarrollo de los estudiantes en base a valores axiológicos. El Estado ayudará la financiación de estos centros a través de plazas, subvenciones y transferencias manejadas por la Oficina Nacional