El documento explora los conocimientos astronómicos de diversas culturas antiguas, como los babilonios, egipcios, mayas y griegos, destacando sus habilidades en la observación de astros y la creación de calendarios. Los babilonios fueron los primeros en registrar eclipses y calcular las posiciones de los planetas, mientras que los egipcios usaron el cielo para construir templos y pirámides alineadas con las estrellas. En el caso de los mayas, su comprensión del cosmos estaba fuertemente ligada a su vida cotidiana y sus religiones, con calendarios cíclicos que reflejaban sus observaciones astronómicas.