Este documento discute cómo el arte y la cultura se están convirtiendo cada vez más en "datos binarios" que se comparten a nivel global a través de Internet. Al perder su forma física, el objeto artístico se está convirtiendo en recuerdos almacenados como datos que pueden moverse y borrase libremente. A medida que nos volvemos más dependientes de la tecnología, existe el riesgo de que abandonemos nuestra humanidad y corporeidad para convertirnos completamente en datos e imágenes.