El libro de Josué narra la conquista de la tierra prometida por el pueblo de Israel, resaltando la importancia de la obediencia a la ley divina y las consecuencias de la desobediencia. Se considera a Josué una figura simbólica de Yeshúa (Jesucristo) quien, al igual que Josué, guiará a su pueblo a la tierra prometida. El estudio se centra también en la interpretación alegórica del libro, que sugiere que la verdadera conquista es la de nuestro propio ser y la eliminación de actitudes negativas en nuestras vidas.