Este documento resume los versículos 6:7-14 del capítulo 6 de la Epístola a los Romanos. Explica que los creyentes deben considerarse muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. A pesar de que aún viven en cuerpos mortales sujetos a la tentación, no deben permitir que el pecado reine sobre ellos ni usar sus cuerpos para el pecado. En cambio, deben entregar sus cuerpos a Dios como instrumentos de justicia.