El romanticismo se caracteriza por una visión del mundo como un organismo viviente donde el cambio y la diversidad son valorados, favoreciendo la subjetividad y la intuición del individuo como fuente de verdad. Las características literarias incluyen el individualismo, la exaltación de las emociones, y la ruptura con los moldes clásicos, así como un profundo nacionalismo y un interés por el pasado. Destacan exponentes en diferentes países, como Goethe y Schiller en Alemania, Byron y Shelley en Inglaterra, y Victor Hugo en Francia.