Este salmo habla originalmente de la función del rey de Israel de gobernar con justicia y defender a los oprimidos. Más tarde, se interpretó mesiánicamente en referencia a Jesús como el Rey Mesías eterno que traería justicia y paz universal. El salmo pide que Dios establezca un reino de justicia que dure para siempre, beneficiando a los pobres y humildes, y derrotando a los enemigos.