El salmo es un himno de alabanza al Señor, que se manifiesta como Rey justo y poderoso sobre Sión. Exalta la santidad de Dios y recuerda cómo se reveló a figuras como Moisés, Aarón y Samuel. Aunque pertenece al grupo de himnos reales, se distingue por su forma y contenido, enfocándose en la presencia trascendente pero también cercana de Dios con su pueblo.