El salmo 83 celebra la Casa de Dios, refiriéndose al Templo de Jerusalén, que era el único lugar de culto para los judíos. Los peregrinos expresaban su gran deseo de ir al Templo, ya que era el lugar donde podían sentir la presencia de Dios. Jesús también cantó este salmo como un buen judío durante sus peregrinaciones anuales a Jerusalén. El salmo expresa la dicha de vivir cerca de Dios en su Casa y la fuerza que da a los peregrinos en su camino hacia ella.