SAN IGNASIO DE LOYOLA
DESTACADO EN : Colabora en la defensa de Pamplona acosada por el rey de Francia. Es herido en la pierna derecha y enviado a Loyola, donde pasa la convalecencia. San Ignacio comienza una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Montserrat. Ignacio comienza la redacción de las Constituciones de la Compañía y es elegido superior general de la misma. A partir de este momento Ignacio vivirá permanentemente en Roma. El amor de Dios es la fuente del entusiasmo de Ignacio por la salvación de las almas, por las que emprendió tantas y tan grandes cosas y a las que consagró sus vigilias, oraciones, lágrimas y trabajos.  El santo proponía a los pecadores esta oración, que él solía repetir: "Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Vos me lo disteis; a vos Señor, lo torno. Disponed a toda vuestra voluntad y dadme amor y gracia, que esto me basta, sin que os pida otra cosa".
Reflexiones claves del Diario Espiritual de San Ignacio De Loyola   Dios me ama más que yo a mí mismo. - ¡Siguiéndoos, Jesús, no me puedo perder! - Dios proveerá lo que le parezca mejor. - ¡Señor, soy un niño! ¿A dónde me lleváis? - ¡Jesús, por nada del mundo te dejaría  Qué queréis, Señor, de mí? - ¡Señor, sostenedme con vuestra gracia! - ¡No merezco, Señor, cuanto recibo!

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    DESTACADO EN :Colabora en la defensa de Pamplona acosada por el rey de Francia. Es herido en la pierna derecha y enviado a Loyola, donde pasa la convalecencia. San Ignacio comienza una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Montserrat. Ignacio comienza la redacción de las Constituciones de la Compañía y es elegido superior general de la misma. A partir de este momento Ignacio vivirá permanentemente en Roma. El amor de Dios es la fuente del entusiasmo de Ignacio por la salvación de las almas, por las que emprendió tantas y tan grandes cosas y a las que consagró sus vigilias, oraciones, lágrimas y trabajos. El santo proponía a los pecadores esta oración, que él solía repetir: "Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Vos me lo disteis; a vos Señor, lo torno. Disponed a toda vuestra voluntad y dadme amor y gracia, que esto me basta, sin que os pida otra cosa".
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    Reflexiones claves delDiario Espiritual de San Ignacio De Loyola Dios me ama más que yo a mí mismo. - ¡Siguiéndoos, Jesús, no me puedo perder! - Dios proveerá lo que le parezca mejor. - ¡Señor, soy un niño! ¿A dónde me lleváis? - ¡Jesús, por nada del mundo te dejaría Qué queréis, Señor, de mí? - ¡Señor, sostenedme con vuestra gracia! - ¡No merezco, Señor, cuanto recibo!