San Mateo fue un publicano o recaudador de impuestos que Jesús llamó a seguirlo. Dejó su trabajo para dedicarse a predicar el evangelio. Escribió uno de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, en el cual narra la vida, milagros y enseñanzas de Jesucristo, así como su pasión, muerte y resurrección. San Mateo evangelizó en Etiopía, donde murió martirizado por su fe.