Este documento discute el origen de Satanás. Argumenta que Dios creó todo, incluyendo el mal, para que la creación fuera completa y el hombre tuviera libre albedrío. Refuta la idea común de que Satanás fue un ángel bueno que se rebeló, señalando que la Biblia no apoya esta noción. Explica que Dios creó el mal como parte de la creación terrenal aunque no habita con él, y que Satanás no es el creador del mal sino su instrumento.