El documento discute cómo debería ser el farmacéutico de atención primaria (FAP) en el siglo XXI. Plantea que los FAP deberían integrarse en los equipos asistenciales, trabajar más de cerca con los médicos de familia, y participar directamente en la atención al paciente. También sugiere que los FAP deberían salir de sus despachos y trabajar "codo a codo" con otros profesionales sanitarios y los propios pacientes. El objetivo general es mejorar la calidad y coordinación de la