El documento contrasta tres tipos de comportamientos: los ratones (tímidos), los dragones (agresivos) y los seres humanos auténticos (asertivos). Explica que a veces las personas se comportan como ratones al no defenderse de las agresiones, o como dragones al ser abusivos. Propone que lo mejor es actuar de forma asertiva, expresando lo que se piensa y siente de manera respetuosa.