El documento relata la historia bíblica de una joven israelita que fue llevada como esclava a Siria. A pesar de las dificultades, mantuvo su fe en Dios y le dijo a la esposa de su amo Naamán, que padecía de lepra, que el profeta Eliseo podía curarlo. Gracias a su consejo, Naamán fue sanado. La historia enseña que se puede servir a Dios en cualquier circunstancia y que Él puede usar a cualquiera para difundir su palabra.