El artículo discute la tardanza del presidente Felipe Calderón en felicitar a los ganadores de oposición de las recientes elecciones estatales en el Estado de México, Coahuila y Nayarit. Se señala que Calderón felicitó más rápidamente a los candidatos de su partido el año pasado a pesar de que los resultados no estaban completos. Al retrasar las felicitaciones a los candidatos priistas, Calderón parece actuar más como jefe de su partido que como jefe de estado, lo que no es una buena señal.