La deficiencia de vitamina K es la causa más común de hemorragia en recién nacidos. Puede presentarse como hemorragia temprana en las primeras 24 horas o tardía entre la segunda y sexta semana. Se diagnostica mediante pruebas de laboratorio que muestran un alargamiento del tiempo de protrombina y tiempo parcial de tromboplastina. El tratamiento consiste en la administración de vitamina K de forma intramuscular o intravenosa.