El documento habla sobre los tres requisitos para establecer nuestras vidas en Cristo: 1) Debemos conocer a Jesús personalmente, 2) Recibir una revelación de que Jesús es el Hijo de Dios a través del Espíritu Santo, y 3) Confesar públicamente esta revelación. Explica que Pedro conoció a Jesús cara a cara y recibió una revelación del Espíritu Santo de que Jesús era el Hijo de Dios Viviente, lo que llevó a Pedro a confesar públicamente esta verdad ante las multitudes.