Un niño pide a su padre prestados diez dólares para comprar algo, lo que inicialmente enfurece al padre por considerarlo egoísta. Después de reflexionar, el padre se da cuenta de que ha sido demasiado duro y le entrega el dinero, solo para que el niño confiese que ya tiene más dinero y quiere comprar una hora de su tiempo. La historia invita a reflexionar sobre la importancia de dedicar tiempo a los seres queridos y las prioridades familiares.