Cuando intentes celebrar un encuentro con el Señor,
después de construir el templo del silencio en fe y
paz, comienza a decirle: estás conmigo. Tú me
sondeas y me conoces. Tú me penetras, me
envuelves y me amas. Estás conmigo. Estoy contigo.
Estás sustancialmente en mi ser entero. Tú me
comunicas la existencia y la consistencia. Eres la
esencia de mi existencia. En ti existo, me muevo, soy.
Estás conmigo. Las tinieblas no te ocultan, las
distancias no te separa. Salgo a la calle, y caminas
conmigo. Me enfrasco en el trabajo, y a mi lado te
quedas. Mientras duermo, quedas velando mis
sueños. No eres un detective que vigila, eres un
padre que cuida.
A veces tengo ganas de gritar: estoy solo. Nadie me
quiere. Enseguida llega tu respuesta: estoy contigo.
No tengas miedo. Estás en torno a mí; estoy en torno
a ti. Estoy dentro de ti; estás dentro de mí. Con tu
presencia activa, paterna y vivificante, alcanzas hasta
las más remotas y profundas zonas de mi intimidad.
En ti se alimentan mis raíces. Con tu mano derecha
me cubres y me envuelves con tus brazos.
Estás conmigo. Sabes perfectamente cuándo estoy
sentado, caminando o durmiendo. Mis caminos y
andanzas te son familiares. A donde quiera que yo
vaya, estás conmigo. Donde estoy yo, estás Tú.
Donde estas Tú, estoy yo.
Soy hijo de la inmensidad.
Eres el alma de mi alma.
Eres la vida de mi vida. Más
yo que yo mismo. Más
interior que mi propia
intimidad. Eres aquella
realidad total y totalizante
dentro de la cual estoy
completamente sumergido.
Con tu fuerza vivificante
penetras todo lo que soy y
tengo. Estás conmigo.
No puedo escaparme de
ti. Aunque yo fuera un
águila invencible y
escalara el firmamento
para escaparme de tu
aliento; aunque yo fuese
un delfín de aguas
profundas y en un
descenso vertical me
sumergiera hasta los
abismos del mar para
evadirme de tu
presencia… Es imposible.
Estás conmigo.
Aunque la aurora me prestara sus alas de luz y fuese
volando hasta la esquina del mundo; aunque dijera:
oh, noche, cúbreme con tu manto negro. Tinieblas,
prestadme vuestras alas negras para despistar a este
perseguidor. Es imposible. Estás conmigo.
Tu presencia es fulgor que taladra y transfigura hasta
las sombras. Oh, presencia, siempre oscura y siempre
clara. Oh, misterio fascinante en el que convergen
todas mis aspiraciones. Oh, vino embriagador que
satisface todos mis deseos. Oh, infinito insondable
que aquieta las quimeras del corazón. Estás conmigo.
Estás conmigo.
Esto, vivido en toda su amplitud, profundidad e
intensidad, es el encuentro. Es la experiencia de
Dios, desde el cero hasta el infinito.

Estás conmigo

  • 2.
    Cuando intentes celebrarun encuentro con el Señor, después de construir el templo del silencio en fe y paz, comienza a decirle: estás conmigo. Tú me sondeas y me conoces. Tú me penetras, me envuelves y me amas. Estás conmigo. Estoy contigo. Estás sustancialmente en mi ser entero. Tú me comunicas la existencia y la consistencia. Eres la esencia de mi existencia. En ti existo, me muevo, soy. Estás conmigo. Las tinieblas no te ocultan, las distancias no te separa. Salgo a la calle, y caminas conmigo. Me enfrasco en el trabajo, y a mi lado te quedas. Mientras duermo, quedas velando mis sueños. No eres un detective que vigila, eres un padre que cuida.
  • 3.
    A veces tengoganas de gritar: estoy solo. Nadie me quiere. Enseguida llega tu respuesta: estoy contigo. No tengas miedo. Estás en torno a mí; estoy en torno a ti. Estoy dentro de ti; estás dentro de mí. Con tu presencia activa, paterna y vivificante, alcanzas hasta las más remotas y profundas zonas de mi intimidad. En ti se alimentan mis raíces. Con tu mano derecha me cubres y me envuelves con tus brazos. Estás conmigo. Sabes perfectamente cuándo estoy sentado, caminando o durmiendo. Mis caminos y andanzas te son familiares. A donde quiera que yo vaya, estás conmigo. Donde estoy yo, estás Tú. Donde estas Tú, estoy yo.
  • 4.
    Soy hijo dela inmensidad. Eres el alma de mi alma. Eres la vida de mi vida. Más yo que yo mismo. Más interior que mi propia intimidad. Eres aquella realidad total y totalizante dentro de la cual estoy completamente sumergido. Con tu fuerza vivificante penetras todo lo que soy y tengo. Estás conmigo.
  • 5.
    No puedo escaparmede ti. Aunque yo fuera un águila invencible y escalara el firmamento para escaparme de tu aliento; aunque yo fuese un delfín de aguas profundas y en un descenso vertical me sumergiera hasta los abismos del mar para evadirme de tu presencia… Es imposible. Estás conmigo.
  • 6.
    Aunque la aurorame prestara sus alas de luz y fuese volando hasta la esquina del mundo; aunque dijera: oh, noche, cúbreme con tu manto negro. Tinieblas, prestadme vuestras alas negras para despistar a este perseguidor. Es imposible. Estás conmigo. Tu presencia es fulgor que taladra y transfigura hasta las sombras. Oh, presencia, siempre oscura y siempre clara. Oh, misterio fascinante en el que convergen todas mis aspiraciones. Oh, vino embriagador que satisface todos mis deseos. Oh, infinito insondable que aquieta las quimeras del corazón. Estás conmigo. Estás conmigo.
  • 7.
    Esto, vivido entoda su amplitud, profundidad e intensidad, es el encuentro. Es la experiencia de Dios, desde el cero hasta el infinito.