El Antiguo Régimen en Europa entre los siglos XVII-XVIII se caracterizó por un gobierno absolutista concentrado en el monarca, una estructura social estamental, y una economía agraria. Los monarcas gobernaban con poder divino y pocos límites legales, mientras que la nobleza y el clero ofrecían resistencia a su autoridad. El comercio triangular entre Europa, África y las Américas impulsó el desarrollo del capitalismo y eventualmente llevó a la Revolución Industrial.