El absolutismo es una forma de gobierno centrada en un solo monarca que no rinde cuentas al parlamento ni al pueblo, predominante entre los siglos XVI y XVIII. Su surgimiento fue impulsado por la necesidad de unificación militar, el apoyo de la burguesía, el distanciamiento de la iglesia a raíz de la Reforma Protestante y las riquezas obtenidas de la conquista de América. Las características del absolutismo incluyen un rey vitalicio, una economía mercantilista y el control de la iglesia, así como la práctica de matrimonios estratégicos entre monarcas.