Este documento discute la importancia de la conversión para los agentes de pastoral y la renovación de la iglesia. Explica que el pecado aleja a las personas de Dios y causa fracasos en el trabajo pastoral. Sin embargo, Dios siempre responde al pecado con amor, enviando a Jesús para salvarnos. Jesús nos invita a la conversión para vivir como discípulos misioneros. El documento concluye que los agentes de pastoral deben comprometerse a una conversión personal y comunitaria para avanzar fielmente como discípulos.