El documento analiza la evolución de la literatura española desde finales del siglo XIX, destacando la superación de la división entre modernistas y noventayochistas como dos aspectos de un mismo movimiento. Se enfoca en las características del modernismo, representado por Rubén Darío, y de la Generación del 98, cuyas obras abordan la decadencia de España y temas existenciales, utilizando un estilo sobrio y directo. Autores como Unamuno, Baroja y Valle-Inclán son tratados como figuras clave de estas corrientes, cada uno aportando su perspectiva única sobre la realidad social y cultural de su tiempo.