Este documento resume el periodo de la España del siglo XVIII, caracterizado por el absolutismo borbónico e Ilustración. Tras la guerra de sucesión española, los Borbones implantaron un modelo absolutista centralizado. Carlos III promovió reformas ilustradas para modernizar el país, aunque su "despotismo ilustrado" enfrentó oposición. La Ilustración española criticó el atraso del Antiguo Régimen y propuso cambios económicos, aunque se mantuvo el control real sobre la sociedad.