El documento analiza el desarrollo del control automático durante la revolución industrial en Europa del siglo XVIII, destacando la invención de dispositivos como reguladores de velocidad y temperatura. Se mencionan aportes significativos de figuras como Meikleen y James Watt, así como la evolución de técnicas de regulación ante la necesidad de controlar máquinas. Se concluye que el avance en esta área fue impulsado por un enfoque inicial de prueba y error, que posteriormente incorporó herramientas matemáticas para el análisis de la estabilidad.