La teoría general de los sistemas concibe a la familia como un sistema abierto compuesto por subsistemas interrelacionados. Un sistema se caracteriza por la interdependencia entre sus partes, la homeostasis a través de retroalimentación positiva y negativa, y la naturaleza de la totalidad siendo mayor que la suma de sus partes. Comprender a la familia requiere un enfoque sistémico que considere las interacciones entre todos sus elementos.