La Teoría General de Sistemas, desarrollada por Ludwig von Bertalanffy en la década de 1940, proporciona un marco para entender las interrelaciones de los elementos en sistemas naturales y artificiales. Esta teoría se aplica a diversos contextos, incluida la familia, considerándola como un sistema abierto donde sus miembros interactúan y se retroalimentan. Además, se destacan las propiedades como la totalidad, la no sumativa y la automodificabilidad, que permiten analizar la conducta y las dinámicas familiares de manera integral.