Los tornados adoptan diversas formas y tamaños, desde embudos estrechos hasta tornados en cuña y en cuerda, y su apariencia puede variar de acuerdo con el entorno donde se forman. Pueden ser prácticamente invisibles en ambientes secos, pero adquirir colores como gris, blanco, azul o rojo dependiendo de los desechos levantados y del terreno. Están compuestos por movimientos verticales del aire que generan circulación ciclónica y anticiclónica.