El documento establece un paralelismo entre las ciudades de Chicago y Barcelona a finales del siglo XIX e inicios del XX. Describe los orígenes y rápido crecimiento de Chicago, así como el gran incendio de 1871 y la reconstrucción de la ciudad con nuevos métodos constructivos. También describe el desarrollo del Modernismo catalán en Barcelona y la Escuela de Chicago, marcando diferencias en sus enfoques pero también legados para la arquitectura moderna.