La globalización influye en los individuos de tal modo que afecta las relaciones sociales, afectivas y familiares. Muchas de las costumbres de unos pueblos son tomadas por los miembros de otros, lo que causa conflictos entre sus sociedades. Además, la globalización alteró profundamente los lazos sociales y comunitarios, provocando una reacción de angustia y depresión masiva en la población.