El documento aborda el impacto negativo del centralismo en Perú, indicando que este fenómeno ha llevado a problemas sociales, económicos y políticos, así como a la concentración de población en Lima en busca de mejores oportunidades. Se mencionan los problemas históricos que ha enfrentado la sociedad peruana, como terrorismo y pobreza, y se proponen estrategias de descentralización para combatir el centralismo. Finalmente, se argumenta que el centralismo perpetúa la desigualdad y la violencia al limitar los recursos y servicios en las regiones.