La visita del presidente López Obrador a Washington marcó el inicio de la implementación del T-MEC, lo que profundiza la dependencia de la economía mexicana al imperialismo estadounidense en un contexto de crisis económica y pandemia. A pesar de las promesas de mejoras laborales, la realidad muestra que el tratado y las políticas actuales perpetúan la explotación y acaban beneficiando a los bancos. La propuesta de reforma del sistema de pensiones, que busca garantizar un acceso universal, no cuestiona el sistema de cuentas individuales manejadas por las Afores, beneficiando a los empresarios en lugar de a los trabajadores.