El documento compara la privatización de las cajas de ahorros en España con las desamortizaciones de la tierra y las empresas públicas en los siglos XIX y XX. Argumenta que al igual que estas desamortizaciones anteriores no lograron sus objetivos de liberar recursos y beneficiar al mercado, la privatización de las cajas probablemente no alterará su carácter oligopolista y puede perjudicar a los sectores populares al evaporarse su aspecto social.